sábado, 11 de junio de 2011

Debilidad

Una de las acepciones de la palabra "debilidad" es aquel aspecto o persona por el que tenemos una especial inclinación o simpatía, de manera que ante su presencia no podemos resistirnos. Es algo humano y entendible. El que no tenga debilidad alguna, que levante la mano. Yo puedo confesar que tengo debilidad por la Nutella y por jugar con los niños pequeños que encuentro a mi alrededor, sean cual sean las circustancias. No lo puedo evitar, aunque hiciera todos los esfuerzos por intentar reprimirlo.

Saco este tema a relucir por el caso del famoso Strauss-Kahn, ex-presidente del Fondo Monetario Internacional. Todos lo conoceis de sobra. Mi lectura de este asunto es la siguiente. Este personaje era el presidente de la institución financiera más importante del mundo. Dicha institución, el FMI, tiene como una de sus misiones fundamentales el promover el equilibrio de los mercados a nivel global para evitar que existan tendencias excesivamente especulativas y abusos sobre los países en vías de desarrollo, a los que debe proteger y ayudar. En su caso existen dos aspectos claramente reprobables. Por una parte, se hospedaba en un hotel de superlujo en el que el coste de la noche superaba con creces lo que ganan familias enteras de los países pobres en un año. Y en segundo lugar, utilizó la relevancia de su cargo para intimidar y abusar de una madre soltera inmigrante del Africa negra. Justo lo contrario de lo que debería hacer una persona con su cargo......evitar en tiempos de crisis el lujo innecesario, y respetar y ayudar a los inmigrantes de los países en vías de desarrollo.

Tras indagar un poco en el currículo de tamaño patán, me llamó la atención una reciente entrevista de un periódico francés. En él declaraba que tenía dos debilidades en la vida: las mujeres y el dinero. Sobre la primera debilidad, ya se han hecho muchos comentarios y no me extenderé. Menos he oido sobre su segunda debilidad: el dinero. No tengo nada en contra de aquel que tiene ganar dinero y vivir holgadamente como debilidad en su vida. Mientras sea ético en sus comportamientos, puede ser un motor de progreso y crecimiento no sólo para él sino para los demás. Pero creeis que una persona con tal debilidad puede ser un presidente ecuánime y justo del FMI ?

Yo propongo para la elección del nuevo residente/a del FMI que se ponga el siguiente anuncio:

"Se ofrece plaza de presidente del Fondo Monetario Internacional a persona con experiencia en política internacional y conocimientos amplios de economía y de los mercado financieros. Impresciendible tener
debilidad por las personas".

lunes, 9 de mayo de 2011

Cuestión de perfiles.


Educado, afable, asertivo, profesional dedicado y con tino en su tarea de entrenador, con un currículum de aúpa (2 Copas de Europa para entonces y lo que luego vendría....), comunicador sereno y efectivo, con buena relación con los medios, jugador emblemático de la casa y en definitiva una buena marca para la institución a nivel global.

Y va y un día lo despiden por no CUMPLIR EL PERFIL.....Cuando lo hizo Florentino, no acababa de saber a qué se refería. Es que no es guapo ? Es que tiene bigote ? Es que habla despacio ?

Con los años, he acabado de entenderlo.

Buscaba alguien existoso en su tarea pero con un PERFIL MÁS ADECUADO: maleducado, engreído, esperpéntico en ocasiones, sin saber ganar ni perder con elegancia, poco solidario con los compañeros, generador impecable de antipatía y arruinador de la marca a nivel global, sin conocimiento previo de la casa y, para más inri, pasto incansable de chistes, parodias y sanciones deportivas.

Ahora ya entiendo cuál es el perfil del éxito para Florentino. Cuestión de gustos.

martes, 3 de mayo de 2011

CELEBRATION


Ayer fue un día convulso. Todos sabeis la razón. Las Fuerzas Aéreas americanas, en una operación relámpago, asaltaron la vivienda de Bin Laden y lo mataron junto con 4 personas más, arrojando su cadáver al océano.
Como era de esperar, el júbilo
estalló en USA (la foto es de Times Square). Como dijo Obama: "se ha hecho justicia". Quien conozca bien USA, no se sorprenderá en absoluto que un acto de venganza en forma de asesinato (que es lo que
se hizo, por malvada que sea la víctima)
sea considerado un acto legítimo de justicia.

Es obvio que Bin Laden es el asesino de masas más famoso del siglo
XXI, al igual que Hitler o Stalin lo fueron en el siglo XX. Se escudó en el fanatismo religioso para lograr que otras personas dieran su vida para masacrar a los teóricos enemigos. Y vaya si lo consiguió. Además de odio, tenía un afán de notoriedad global muy
marcado. Y consiguó su objetivo, que es pasar a los libros de Historia.

Dicho esto, he de decir que no me identifico con las personas que salen a la calle a celebrar que se haya matado a 4 personas. Por muy malas-malísimas que sean. Es cuestión de principios, qué le voy a hacer. Desde pequeño no tolero la violencia, en ninguna de sus manifestaciones.

Una de las influencias más negativas de USA (tienen muchas buenas, por cierto), es la legitimación de la venganza. Lo hemos mamado desde las pelis de John Weyne y muchas películas más. Esta idea, que considero antropológicamente más primitiva
que la justicia ecuánime, no es exclusiva de la política americana. Sin ir más lejos, los fanáticos árabes ya han anunciado que ahora viene su turno. En la espiral de venganza, existe un componente común en ambos lados. Los dos lo hacen sintiéndose respaldado por su "Dios". Peligroso.

Para acabar, diré que los líderes europeos me han decepcionado. En particular, los españoles. Se han congratulado de la muerte de Bin Laden y de la operación en sí. Incluso la ONU ha ido más allá y ha avalado la operación, a todas luces ilegal. O sería legal que entraran 10 helicóteros armados, mataran a 4 personas en suelo español sin avisar siquiera a nuestras autoridades, y luego los arrojaran al mar ?

Os animo a que, en cualquiera que sea vuestro ámbito, lucheis activamente por la concordia, el entendimiento, el pacto, el buen rollo. Y ante los agravios, por bestias que sean, no useis la venganza. A la larga no sirve para nada. Y tengo dudas de que sea ética, por cierto.


domingo, 3 de abril de 2011

Sobre la crítica y la intolerancia


Cada vez valoro más las personas constructivas e integradoras. No buscan ni se recrean en las diferencias ni en las limitaciones o defectos de los demás. Más bien se centran en lo que une, lo que facilita, lo que suaviza las rugosidades de las relaciones humanas. Son gente fundamental para limar asperezas y poder funcionar a nivel del curro, la familia y el círculo de amigos.

No sé porqué, pero cada día me distancio más de los criticadores profesionales o "rajadores", de los que se ceban de las debilidades de los demás, de los que disienten de manera constante con su entorno. En ocasiones, cuando me enfrento a una perorata prolongada de una persona así, le pregunto: y tú qué propones ? Suelen entonces bajar el tono y esquivar la pregunta....

Creo que una crítica razonable es sana y necesaria, empezando por un mismo. Identifica los aspectos mejorables de las personas y circunstancias y establece los argumentos diagnósticos necesarios para avanzar y progresar en ellas. Cuando propones una crítica de cualquier tipo de forma abierta a una persona, suelo aconsejar que hay 3 cosas que debes hacer al unísono. Primero, destacar algún aspecto positivo de la persona, que siempre los hay. Segundo, no criticar la persona en sí, sino el hecho en concreto o el patrón conductual que ha motivado tu queja (jamás se debe decir: "tú eres un/una.....", sino más bien describir el los hechos de una manera ecuánime). Y en tercer lugar, haber pensado y proponer soluciones o métodos alternativos para mejorar la disfunción a la que te refieres.

En una sociedad multicultural y multireligiosa como la actual, ha aparecido un nuevo tipo de crítica que está haciendo mella en la gente joven: el rechazo sistemático a un colectivo cultural, social o religioso distinto al de uno. Se trata de despreciar de manera global, exagerada y en ocasiones violenta a todo un colectivo. Suele estigmatizarse dicho colectivo con la conducta de unos pocos, y generalizar una opinión negativa, sin paliativos ni matices. En ocasiones, este estado de hipercrítica feroz es salvajemente agresiva y es motivo de
exclusión, violencia y disturbios. Los cabecillas de estos movimientos xenófobos son en ocasiones líderes religiosos, sociales o políticos, a los que siguen personas débiles que se nutren del odio ajeno.

Pues bien, para que veais que esta descripción no es exagerada, esta semana hemos sido testigos de un acto de intolerancia y odio extremo por parte de un pastor americano, Terry Jones, que finalmente cumplió su vieja promesa de quemar El Corán en su Iglesia (foto), además de anunciar que llevará a juicio a Mahoma (¿?). Que este chalado tiene rasgos psicópatas es evidente sólo con visualizar su fenotipo facial (foto). Lo malo es que su odiosa actitud ha alimentado a los violentos más susceptibles del mundo árabe, que se han apresurado a mostrar su ira matando a más de una docena de civiles de la ONU en Afganistán.

Sé que pensarás que te he presentado un caso extremo de odio irracional, como manifestación última de la intolerancia humana. Pero piensa que el caso es real como la vida misma. En ocasiones veo a compatriotas hablar de colectivos de otra cultura o raza con desprecio, generalizando aspectos negativos y alimentando la desconfianza y el rechazo. Como ejemplo del mundo árabe, te diré que en una reciente visita a Marruecos tuve algunas anécdotas de su gran calidad humana que te detallaré en un post (lo prometo). Asimismo, te pondré el ejemplo de una señora berebere del desierto de Túnez que me brindó la sonrisa más clara, pura, bondadosa y veraz que hasta la fecha he recibido de humano alguno. Mira la foto y asiente.

jueves, 24 de marzo de 2011

Maldita crisis...

Fue un día típico del curro. Ducha veloz, bici + iPod por el Eixample, bocata discreto de jamón y queso, y un delicioso café con leche. Tres euros y una sonrisa. Una hora de ordenardor con el inbox a parir. Respuestas inconexas a e-mails que asaltan mi pantalla desde todos los albores del mundo. Enfermeras, residentes, familiares y muchas ganas de curar y reparar el dolor que causa el hígado, un justiciero impacable. Vuelta a la oficina, diez e-mails más. Comida en el mercado. Conversaciones livianas y un par de ironías con los lugareños del Bar Leandro, un templo de los barceloneses de a pie, de los auténticos. Vuelta al Hospital y repaso de los avatares del día con los resis. Decisiones, dudas. Algunos ánimos y un hasta mañana. Vuelta a la oficina, y dos horas más de quehacer desaliñado. Neuronas cansinas y mirada absorta. Ya está. Mañana más.


Me encamino a la vía pública cuando mi amigo Manu me llama y me ofrece una buena oferta: paseo y Coca Cola Zero en terracita del Eixample. Hace buena tarde y acepto encantado. Nos encontramos y paseamos absortos por una calle elegida al azar, según nos marca el destino. Detectamos al unísono una terraza apetecible y una mesa libre. Una presa fácil. Nos sentamos. Mientras Manu me habla de algunos temores mundanos, observo a un tipo sentado en la mesa adyacente. Mediana edad, pelo ralo y corto, traje gris de etiqueta, gemelos, corbata chillona, mirada altiva y con un aire de distinción del que quiere y no puede. Mi intuición, que suele ser infalible los días impares, me dice que el tipo no es de fiar. A eso que el tipo se levanta y se dirige a la barra del bar. Manu sigue. Hoy lo veo con un tono un poco bajo. El conflicto con su jefe se ha enquistado, comenta con cierta resignación. Tranqui que todo se arreglará, le espeto. Deja que el tiempo se haga cargo del fin, como dice el gran Pablo Milanés. Quizás tienes razón, replica Manu. El tipo vuelve del bar con varios objetos de origen alimentario en sus torpes manos. A saber: un café con leche, una Coca-Cola, un curasán y una porción de una Pizza cuatro quesos. Vaya combinación más extraña, pienso. Además, los lleva con una evidente falta de coordinación. Pasó lo que estaba escrito. La pizza, en una inesperada pirueta, salta sobre el café con leche y vuela sobre el asfalto pegajoso del Eixample barcelonés. No es menester que os diga por donde cae el manjar. Murphy nunca falla en estos casos. Por el lado de los cuatro quesos. Hago un ademán empático de solidaridad algo falso, para ser sincero. El tipo me mira y me dirije una mirada sarcástica con cierta sorna añadida. Recoge la pizza, la coloca sobre su lecho y se sienta tan pancho en su silla para ingerir el café con leche y el curasán.


Me centro de nuevo en Manu. Cambiamos de tema. No más confictos laborales. Me aburren. Están sobrevalorados. Hablamos de temas más mundanos, ligeros, irreverentes. Nos los detallo pues no vienen al caso. Mientras suspiro con una inspiración reparadora, se aproxima a la terraza una mujer a paso ligero, traje ceñido y carnes prietas. La vestimenta es de color verde chillón, con texturas brillantes y aderezos de un dudoso gusto. Los zapatos son sonoros, altos y exhuberantes. La mujer tiene una mirada insegura y rasgos gatunos. Es atractiva pero no es mi tipo, pienso de manera furtiva. Para mi sorpresa, la mujer se detiene en la mesa del tipo de al lado. Vaya por Dios, pienso. En un acto de cotilla que no me honra, me fijo como se saludan el tipo y la nueva inquilina de la terraza. Se besan brevemente mientras el tipo me mira como el que muestra un trofeo de caza.


A todo esto, Manu me hace un ademán de marchar. Hoy le toca hablar a él y no tiene más temas. Yo hoy estoy contemplativo y poco parlanchín. Es raro pero a veces me pasa. Pagamos una cuenta poco cuantiosa y nos evantamos al unísono, con ganas de dirigirnos a nuestra moradas. Yo me voy para abajo, indico a Manu. Vale, nos vemos mañana, me espeta mientras golpea de forma cariñosa mi escápula. Me giro y empiezo mi cansina marcha. Cogeré una bici, me digo mientras observo el cielo ya oscuro con trazas de un azul agonizante. Súbitamente giro mi anatomía para atisbar por última vez el tipo y su flamante chica. No me lo puedo creer !! La chica se está comiendo la pizza !! La misma que alimentaba con su delicioso queso fundido el sucio asfalto de la calle Urgell. Cómo puede ser tan ruin el tipo ? Sabía que no era trigo limpo y no estaba errado. En un acto reflejo, me acerco medio metro al chaval, y sin que ella se percate, me golpeo mi mejilla lanzándole un diáfano mensaje: vaya morro tienes !! Ante mi espontánea protesta, el tipo, ni corto ni perezoso, coordina sus dedos pulgar e índice de su mano derecha y me indica de forma evidente: "no quería gastarme un par de eurillos pidiendo una nueva pizza".


Maldita crisis…..

martes, 22 de marzo de 2011

SOBRE LA GUERRA

Hace 4 días que comenzó una nueva guerra internacional. Se trata de un grupo de aliados, entre los que se encuentra España, que atacan por mar y aire las fuerzas gubernamentales de Gadafi. Esta operación, que cuenta con un "cierto beneplácito" de la ONU, ha creado relativamente poco debate en comparación con la pasada guerra de Irak, que fue motivo de una gran movilización ciudadana, incluyendo de mi persona.

Aunque son dos circustancias diferentes, creo esencial hacer una reflexión sobre la guerra de Libia. Este conflicto se situa en una cadena de acontecemientos en los países árabes que a modo de dominó están rebelándose contra unos sistemas caducos, corruptos, abusivos, caciquiles y que tratan a la población como objetos y no sujetos. Es la primera gran revolución del siglo XXI. He estado en dos países del Magreb y me alegro que al fin los aires de libertad y de modernidad democrática vayan colándose por esos lares. Mientras que en Túnez y Egipto el derrocamiento de sus presidentes fue relativamente rápido (pensar que llevaban décadas en el poder), la situación de Libia se ha enconado de una manera brutal, pero no por ello inesperada.

Que el coronel Gadafi es uno de los dictadores más esperpénticos del mundo es un hecho creo que irrefutable (ver foto). Pero es que además el tipo es más listo que el hambre. Me acuerdo diáfanamente como en los años 80 apoyaba sin rubor a grupos terroristas en Europa y él mismo participó en derribar un avión civil. Los EEUU, por medio del vaquero Reagan, trató de asesinarlo sin éxito. Cuando parecía acorralado por la comunidad internacional, algo cambió súbitamente. El tipo, que como digo de tonto no tiene nada, se aprovechó de la mayor debilidad que tenemos los países occidentales: el dinero. La persona lista es la que analiza a su víctima, descubre sus debilidades y las aprovecha. Gadafi lo hizo al pie de la letra. Empezó a hacer pingües negocios de gas y petróleo con Europa y paulatinamente su endemoniada imagen se suavizó hasta aparecer como un reconvertido y simpático personajillo. Lo peor no es que Europa consintiera sus tropelías a cambio de negocios, sino que le vendió armas por 600 millones de euros. Es ya lamentable vender ética, libertad y dignidad a cambio de pasta, pero armar a un dictador execrable para lucrarte es de una catadura moral lamentable.

Pues bien, tras hacer negocios con Gadafi y armarlo durante dos décadas, ahora nos rasgamos las vestiduras que masacre a su pueblo. Alguno puede sorprenderse ? Si es un psicópata lunático de los de libro !!! Sólo hay que ver cómo son sus hijos. Son violentos, corruptos hasta la médula y creen que Libia es el patio de su casa donde pueden hacer y deshacer a su antojo sin respetar persona alguna.

Qué opino de la decisión de atacar las tropas de Gadafi ? He de reconocer que hay que hacer algo urgentemente para evitar que siga masacrando a su gente. Y que el personaje no se atiene a palabras y que es casi imposible hacerlo sin usar la fuerza. Pero me revienta sobremanera que Europa se haya vendido por dinero por tantos años y que en nuestra escala de valores haya primado la economía sobre los derechos humanos. Y ahora les mandamos bombas para salvarlos.....

sábado, 12 de marzo de 2011

Dos clásicos

No sé si a vosotros también os pasa. A mí, hay canciones que cada vez que las oigo, sea en un bar, en una zapatería o desde la ventana abierta de un coche aparcado, me emocionan. Son las que llamo "los clásicos".

Os pondré dos ejemplos. Por una parte, "Sultans of Swin" de Dire Straits, y por otra, "Every Breath you Take" de Police.

A ver si os gustan estas dos versiones. A mí nunca me fallan. Y a tí ?