miércoles, 25 de junio de 2008

Un paseo por Barcelona

El pasado domingo di un pequeño paseo por Barcelona con mi cámara en la mano. Un placer que hacía tiempo que no disfrutaba. Me gustaría compartir con vosotros 4 fotos que resumen 4 de mis registros favoritos en fotografía. Un macro de un detalle de la vida cotidina (unas pinzas de colores), un detalle arquitectónico con contraste de formas y/o colores (dos puertas de colores muy distintos adyacentes), una composición currada (estuve esperando a un autobús turístico descapotable para que hicera una composición con una modelo que cubría una pared entera) y, como no, las siluetas (una silueta de un skater urbano de Barcelona).

jueves, 5 de junio de 2008

Sucedió un viernes

Sucedió un viernes. Un viernes tonto, diría yo. De esos viernes por la tarde en los que el acúmulo semanal de ácido láctico ha acabado por minar mi resistencia física, y por ende la psíquica. Ese tipo de viernes intento limitar mi vida social a los amigos íntimos, esos que no se molestan si te quedas dormido en el sofá de su casa. Yo por suerte tengo varios amigos de esos. Recuerdo que aquel viernes recibí una oferta lúdica de mi amigo Oli. Consistía en ir al cine y ver la peli de Javier Bardem (No country for Old Men). Aunque ya había visto la cinta, pensé que era una gran idea. Seguro que percibiría detalles nuevos de la película, y además el cine-forum posterior con Oli suele ser delicioso. Yo por entonces estaba recién operado y todavía requería silla de ruedas. Ya me había acostumbrado a salir con ella, y mis amigos habían adquirido una destreza admirable en el manejo urbano de la silla. Además, salir por la ciudad una noche y atisbar las tribus urbanitas desde una silla de ruedas no deja de ser una experiencia interesante. Quedé con Oli sobre las 9 en una tienda donde vendían productos multiculturales y exóticos muy atractivos. Y como era de esperar, nos quedamos absortos en la tienda por un buen rato. Pasan ya de las 9 y media, espetó Oli. Es verdad, asentí. Nos dispusimos pues a corretear por las calles oscuras de Gracia camino de la sala de cine. Como quedaban todavía 20 minutos, decidimos cenar raudos un bocadillo en un bar exquisito que servía productos mediterráneos frescos de primera calidad. De hecho, los bares de alrededor presentaban un aspecto solitario y depresivo, mientras que nuestro bar estaba atestado de hambrientos ciudadanos. Mientras esperábamos, nuestras glándulas salivares recibieron numerosos estímulos ópticos y olfatorios difíciles de resistir. Quesos, embutidos variados, tortillas de diversa índole, verduras frescas, carnes magras, cócteles imaginativos…..Oli pidió un bocata de pimientos fritos, animado sin duda por la calidad evidente de los productos frescos que allí servían. Yo fui más prudente y pedí un clásico lomo con queso. Para nuestra desgracia, el camarero iba sirviendo toda clase de bocadillos, que a menudo circulaban a pocos centímetros de nuestra boca. Pero nunca llegaban los nuestros. Impacientes, nos percatamos que quedaban 5 minutos para el inicio de la película, y que no podíamos esperar. ¿ Pero quién se resistiría a irse sin cenar tras ser estimulado de manera cruel por bocatas de los de antes, de esos de verdad ? Yo no, al menos. Sabiamente, Oli decidió adentrarse en el gentío y conseguir los bocatas convenientemente presentados con un papel de aluminio Albal. A los 3 minutos, Olí apareció cual ave Fénix con los dos bocatas y dos latas de Coca-Cola. Vamos, una cena típica de adolescentes con poca prestancia económica. Colocó con mimo los dos bocatas en la parte inferior de la silla de ruedas, y se apresuró a empujarme dirección al cine. Fueron sólo 50 metros. Pero sobraron para percatarme que los pimientos fritos no eran frescos: los acababan de recolectar esa misma mañana. El olor a pimiento frito conquistó la calle Bailén de una manera contundente. Por momentos, mi boca se inundó de una saliva ávida por digerir mi lomo con queso, mientras la silla de ruedas desprendía el olor embriagador a pimiento frito……

Entramos raudos en el cine. Era una sala antigua, algo descuidada y de enormes dimensiones. Sorprendentemente, había pocos espectadores. Unas diez parejas, diría yo. Estaban situadas de manera dispersa por la enorme sala, sin duda buscando cierta dosis de intimidad. De repente, atisbamos un lugar ideal para estirar mi pierna inmovilizada: había un lugar donde faltaba la silla, por lo que me sería muy cómodo sentarme en el asiento de atrás. Por desgracia, había dos parejas muy cercanas a dicho puesto. Nos sentamos sigilosamente, pues ya estaban pasando anuncios y no queríamos molestar al personal. Sin pensarlo, decidimos iniciar la ingesta de los deseados bocatas. Me sentí un poco primitivo llegando al cine y, cual picnic dominguero, empezar a abrir latas de Coca-Cola y a desnudar los bocatas del papel de plata. Pero qué se le va a hacer, pensé. Eran las circustancias, y había que respetarlas. De repente, sucedió algo imprevisto. Oli abrió su bocata de pimientos fritos. Un olor embadurnante y de una intensidad inusitada a pimiento frito golpeó mis sentidos. La primera sensación era realmente escandalosa, casi un delito. No pensaba que una verdura frita pudiera desprender un olor tan puro y penetrante. Oli y yo nos miramos absortos, sin capacidad de reacción. Tras unos momentos, Oli tomó la decision más acertada de su vida: apresurarse a comer el bocata para hacer desaparecer el hedor lo antes posible. Pero antes de que pudiera ejecutar tal deseo, las dos parejas sentadas a nuestra vera abandonaron despavoridos su asiento y se alejaron para situarse en el punto más lejano posible de nosotros o, mejor dicho, del susodicho bocata de pimientos…

Mientras era testigo de tamaña vergüenza, imaginé la cara que habrían puesto nuestros vecinos cinéfilos. Una semana dura, llena de sinsabores. La ilusión de ir el viernes al cine con tu pareja con el fin de disfrutar de un espectáculo tranquilo y reparador. Y, de repente, una pareja de impresentables que se sientan enfrente y, tras molestar con el ruido de las latas y del papel del plata, desprenden un hedor asesino a pimiento frito. Me los imaginaba pensando: ¿qué he hecho yo para merecer esto? Mientras lo pensaba, empezé a reir, y a a reir, y a reir…hasta que la risa se hizo sonora, entrecortada, sin freno. Un ataque de risa en toda regla, de esos que te provocan complicaciones asociadas que todos conocemos, incluida la tos y el dolor muscular generalizado. Oli, como no podía ser menos, se contagió de la risa con un mimetismo que agradezco. Y así reimos sin parar durante minutos. De repente, Javier Bardem se dispuso a analiquilar a su primera víctima, y la risa se esfumó de golpe. Para entonces, el pimiento frito caminaba ya hacia su degradación por las entrañas de Oli…..




domingo, 25 de mayo de 2008

Una reflexión simple

Hoy quiero hacer una reflexión simple. Se me ocurrió ayer viendo el Festival de Eurovisión. Me impresionó el despliegue técnico, así como la dudosa calidad musical del evento. Me percaté que muchos de los grupos eran realmente frikis, incluyendo el nuestro, por supuesto. Varias cadenas criticaban el corte "hortera" del festival y la inutilidad de realizar concursos de este cariz. Asentí por un momento. De repente, enfocaron al numeroso público, que animaba a sus conciudadanos con enorme alborozo entre un mar de banderas. Asimismo pude captar la felicidad y dicha de uno de lo grupos, poseido por una euforia contagiante. Repentinamente, pensé que daba gusto ver a Europa en paz, y que las circustncias que vivimos son diametralmente opuestas a las que vivieron hace 65 años los europeos. Entonces no hacían festivales frikis, simplemente se estaban matando los unos a los otros.


Y es que hace tan sólo 63 años, en 1945, los jóvenes europeos se dedicaban simplemente a intentar sobrevivir. Ni canciones, ni concursos, ni Chiki-Chiki, ni pamplinas. Es importante que valoremos que tenemos la fortuna en vivir en una época de paz en nuestro entorno. Creemos que es lo habitual, pero probablemente son las primeras décadas de paz en muchos siglos. No hemos hecho nada en merecerlo, pero lo disfrutamos. Es aconsejable de vez en cuando ponernos en contexto histórico y apreciar las circustancias favorables en las que vivimos. Aunque parezca obvio, nuestras circustancias nos permiten vivir aceptablemente y preocuparnos de banalidades. Bien pensado, hay gente que, a día de hoy, vive en similares circustancias que los europeos sufríamos en 1945. Me refriero a la cruel guerra de Irak. Lo peor de todo es que un grupo de dirigentes europeos, de esos que disfrutan hoy de la paz, fueron responsables de exportar el odio, la destrución y la muerte a ese anciano país.......y todavía nos quejamos de Eurovisión !!

sábado, 17 de mayo de 2008

El anuncio de chorizo

Ayer di otro paso en mi recuperación. Tras la segunda intervención, fui a la playa de la Barceloneta para andar un rato sobre la arena. Suelo elegir la caída de la tarde, cuando la luz es óptima para tomar alguna foto interesante. Empezé andando algo inseguro, pues la arena es irregular y todavía me falta seguridad en el paso. Me llamó la atención unas luces esféricas que se habían colocado sobre la arena. Anduve hacia ellas lo raudo que mi situación me permitía. Al llegar a dichas luces, me percaté que se habían colocado para rodar una película en uno de los pubs de primera línea de la playa. La arena y el mar hacían de fondo en el rodaje, y las luces le daban un ambiente romántico y distinguido. Miré con atención la parafernalia montada en la terraza del pub alrededor del montaje. Luces, cámaras, cables, voces, nervios y mucha cara bonita de adolescentes cuyo fundamental mérito es tener una apariencia externa agradable a la vista. Por la complejidad de los medios y la puesta en escena, pensé que se trataba de una película de cierta enjundia. Me dispuse a tomar una foto, pero súbitamente una mano se posó en mi hombro. Era de uno de los seguratas de dicha feria. Me comentó que no podían hacerse fotos del rodaje. Qué pena, pensé. Al menos hice una foto furtiva de las luces, aprovechando mi destreza en sacar fotos rápidas no permitidas. Decidí pues abandonar el lugar y proseguir mi paseo. Ante mi sorpresa, el segurata me comentó que el rodaje empezaba en un minuto de reloj y que no estaba permitido que paseara sobre la porción de playa destinada al fondo. En fin. Decidí esperar con cierta dosis de paciencia, pues la vista de las luces y la caída de la noche eran relajantes. Me percaté entonces que unas turistas nórdicas ciertamente fotogénicas se aproximaban al lugar del crimen con paso cansino. Quise hacerles un ademán de que no estaba permitido pasar por dicho lugar, pero pensé que era la tarea del segurata. Para mi sorpresa, el garante de la seguridad decidió, tras escrutar a las turistas con cierto mimo, no decirles nada y permitir que prosiguieran su paseo por la arena destinada al rodaje. Tras observar tal escena, fui a dialogar con cierto aire querulante con el segurata. Le comenté con cierta indignación: ¿a las rubias sí que les está permitido pasar y a mi no, eh ? El hombre, no sin sorna, repasó mi vestimenta con su vista y me comentó: es obvio que no es lo mismo que pasen ellas como presuntos "extras" del rodaje a que pases tú. Me sorprendió la respuesta por su crudeza y honestidad. Me retiré unos metros para diregir tal frase. Me pregunté qué tenía de malo que un hombre en su madurez, con una prominente nariz aguileña, pantalones arremangados, zapatos que cuelgan de su mochila, una cámara Nikon que pende del cuello y andando con dos muletas hiciera de "extra"en un rodaje. Me parecía más original que dos típicas rubias buenorras. Ellos se lo pierden, pensé. Roido por la curiosidad, me acerqué de nuevo al segurata y le pregunté: ¿cómo se llamará la película? No es una película, espetó. Están rodando un anuncio sobre un chorizo. Quieren promocionarlo en la gente joven y por ello la escena consiste en unos adolescentes en una típica fiestecilla de terraza de playa comiéndose unas buenas lonchas de chorizo. WOW.....exclamé. No te preocupes, yo siempre he preferido el salchichón. El chorizo me repite.

domingo, 20 de abril de 2008

Paciencia

Una de la virtudes que más envidio, pues carezco de ella, es la PACIENCIA. La naturaleza, las personas, los procesos...necesitan su tiempo. Y hoy en día se nos educa a no esperar, a adelantarnos a todos y a todo, con el riesgo de precipitarnos. Este año de tribulaciones me ha enseñado el valor de la paciencia y el sosiego (espero que me dure).
Quiero compartir con vosotros uno de los conciertos míticos de mi vida. Fue en verano de 2007, cuando apenas podía andar. Artur y Cris, dos amigos que me ayudaron mucho en aquellos días y a los que nunca estaré suficientemente agradecido, me llevaron en su coche a un concierto de LENINE, un cantautor brasileño que apenas conocía. El concierto fue en el Grec, con un ambiente que rezumaba por todas partes lo mejor de Brasil, esto es, dosis extremas de calor y energía positiva. El concierto fue genial por la calidad de la música y por lo que transmitía Lenine, en especial su humildad y empatía. Además, la iluminación sobre las rocas del Grec daban un ambiente muy cálido. Aquí os pongo una foto de dicho concierto. En el último bis cantó, sólo con su guitarra, la canción Paciencia, que os muestro en este video. Fueron 4 minutos con la piel de gallina...WOW.....Cuando estos meses me pongo nervioso y quiero adelantarme a la naturaleza, oigo esta canción y me calmo. Os la muestro por si podeis usarla con el mismo fin....Saludos a todos !!


Lenine -Paciência
Mesmo quando tudo pede um pouco mais de calma
Até quando o corpo pede um pouco mais de alma
A vida não para
Enquanto o tempo acelera e pede pressa
Eu me recuso faço hora vou na valsa
A vida é tão rara
Enquanto todo mundo espera a cura do mal
E a loucura finge que isso tudo é normal
Eu finjo ter paciência
O mundo vai girando cada vez mais veloz
A gente espera do mundo e o mundo espera de nós
Um pouco mais de paciência
Será que é o tempo que lhe falta pra perceber
Será que temos esse tempo pra perder
E quem quer saber
A vida é tão rara (Tão rara)
Mesmo quando tudo pede um pouco mais de calma
Mesmo quando o corpo pede um pouco mais de alma
Eu sei, a vida não para(a vida não para não)
Será que é tempo que me falta pra perceber
Será que temos esse tempo pra perder
E quem quer saber
A vida é tão rara (tão rara)
Mesmo quando tudo pede um pouco mais de calma
Até quando o corpo pede um pouco mais de alma
Eu sei, a vida não para(a vida não para não...a vida nãopara)

viernes, 18 de abril de 2008

Tres niños de mundo (para Dani)

Los que me conocies sabeis que hay dos cosas que me gustan mucho: los niños y viajar. He creído interesante mostraros niños que he ido descubriendo por mis viajes por el mundo.
Dedicado a mi amigo Dani, pediatra vocacional, que ha dedicado muchos veranos de su vida a ir a Africa y cuidar de los niños más necesitados. Sin duda, Dani es una de las personas que más me han inspirado e influido, y lo sigue haciendo, en mi vida.


Conocí a este niño en Ja
maica. Le dije que si me dejaba hacerle una foto. Me miró con nos ojos que nunca olvidaré. Abrir la foto y vereis que fuerza tiene la mirada del chaval.

Esta niña estaba en un mercado de la Bretaña francesa. Su expresión era genial, con un toque pícaro muy gracioso. Me encantó que al hacer lafoto subió los pies para posar.



Por último, la niña del globo era mi vecinita en Chapel Hill, USA.
Tenía una tierna mirada muy enternecedora





miércoles, 16 de abril de 2008

Un par de reflexiones (cortitas)

Mi primera reflexión es sobre la actitud ante los problemas, como una limitación física. Claro está que tiene una parte dura que hay que saber llevar. Pero puede también despertar un instinto de superación muy positivo que puede inspirar a los demás y hacerte sentir bien contigo mismo. Este señor, al que le falta una mano, estaba tocando una preciosa canción a guitarra en una calle de Valencia. En fin, una imagen vale más que 1000 palabras......



La segunda reflexión es que la vida moderna nos lleva a la falta de imaginación. Con una dosis razonable de imaginación podemos descubrir detalles aparentemente imperceptibles que pueden ser fuente de satisfacción. Os pondré un ejemplo. Hace unos años me quedé mirando a unos muñecos de mi sobrina Rachel y me puse a jugar con ellos como un niño. Cuando me dí cuenta me dio como verguenza. Les saqué una foto, y años después, mirándola, me he dado cuenta que no tenía de qué avergonzarme. Realmente estaban vivos y eran muy expresivos, incluso más que algunas personas que conozco. Si os parece una horterada, simplemente mirad la foto y os convencereis de que no lo es.