lunes, 2 de junio de 2014

La Monarquia

Por razones obvias, hoy toca hablar de la Monarquia. Era un tema que queria comentar hace tiempo, y hoy es logicamente el dia mas apropiado para hacerlo. Compartire con vosotros algunos comentarios generales y otros particulares sobre la Monarquia espanola y sobre Juan Carlos I.

CONSIDERACIONES GENERALES.

1. La Monarquia como concepto es para mi claramente un anacronismo. Estoy de acuerdo con una figura de jefe de estado que sea imparcial, no politizada y que sirva de arbitro politico y de persona de concordia. Debe haber metodos para que esta persona sea elegida democraticamente. Por ejemplo, una persona que sea elegida por 2/3 del parlamento espanol y deba ser refrendada por todos los parlamentos autonomicos. La Monaquia, la cual se basa en la transmision hereditaria de esta responsabilidad, no es justamente elegida y ademas es fragil como metodo de estabilidad. Como medico, se de la vulnerabilidad del ser humano. Por ejemplo, imaginemosnos (no lo deseo, obviamente) que el principe Felipe tenga un accidente o enfermedad las semanas siguientes. Es improbable pero no imposible. Entoces el Jefe del Estado seria la Infanta Elena. Te parece la persona adecuada para ejercer de arbitro en el momento que vive el pais ? En fin, no respondere a esa obvia pregunta.

2. Es posible que la Monarquia tenga algun valor tradicional, folclorico, etc para alguna gente. Se podria mantener, a un bajo coste, como personas representativas secundarias, sin poder institucional directo.

3. Desde el punto de vista humano, me parece injusto que una persona herede un cargo como principe, con sus prerrogativas, ventajas de todo tipo, etc sin haberselo "currado" ni haber sido elegido. Por otra parte, tambien me parece injusto estigmatizar a alguien desde nino con el proposito de que se forme como rey. Me parece que es poco respetuoso con los derechos del nino. Si, parece un argumento insolito pero siempre lo he tenido muy claro. Mas bien, las personas deben decidir su futuro cuando van madurando y saben de sus gustos y cualidades (por ejemplo, si quieren ser ciclistas o bomberos). Nadie debe ser presionado desde su nacimiento a desempenar un trabajo concreto. Debe respetarse el derecho individual de cada uno, en especial de los menores de edad, a identificar sus vocaciones y elegir su futuro.

CONSIDERACIONES PARTICULARES SOBRE JUAN CARLOS I.

1. Creo que en conjunto su aportacion ha sido positiva, y asi se lo reconocen la mayoria de espanoles. 

2. Como punto negativo sin duda es no haber identificado ni evitado los negocios fraudulentos de su yerno Undargarin, a todas luches despreciables. 

3. Como punto a destactar fue que pidio perdon publicamente ante uno de sus evidentes errores. Tengo un gran respeto por las personas que piden disculpas, y mas en publico. En Espana es una espacie en total extincion.

4. Espero que Espana y sus naciones se doten de una nueva generacion de dirigentes, mas abierta, mas moderna, mas transparente, menos corrupta y mas participativa, que resuelva los conflictos de una manera justa y practica. Lo necesitamos.




sábado, 26 de abril de 2014

Buena onda

Hoy sabado me levante de buena onda. Con ganas de compartir, disfrutar, de muscia refrescante y sin grandes pretensiones.

No ha nada mejor que un buen grupo de musicos, a ser posible brasilenos, versioneando una cancion divertida. Un buen ejemplo es Zeca Baleiro y esta version de Price Tag.

Disfruta este finde.


domingo, 13 de abril de 2014

SOBRE CRISTIANO RONALDO Y EL SER COQUETA HASTA LA MUERTE.

Fue un fin de semana digamos que rebosante de latinidad. Cosas de Claudia, una inquieta mujer colombiana que trabaja incansable por los latinos en mi hospital (ver foto dirigiendo al personal). Siempre me lía para hacer actividades en favor de esta comunidad. Y la verdad es que acepto con gusto. El sábado fui a Raleigh dar una charla en una reunión de apoyo a la mujer latina en USA. Fue un experiencia muy enriquecedora. Fue inspirador conocer de primera mano tanta fuerza, dignidad y energía como la que tiene la mujer hispana en este país. Simplemente les recordé que además hay que tener tiempo y fuerza para cuidar su salud, algo que en ocasiones es difícil de conseguir en sus circunstancias. Al día siguiente, el domingo, me tocó hacer de galeno y dar consejos de salud, por lo general sobre la dieta sana, a los latinos con mayor dificultades de conseguir cobertura médica, que por desgracia son demasiados.


Tras un rato de bicicleta y cámara en mano para retratar los primeros pétalos de la temporada, y un ligero pero sabroso sandwich, cogí mi coche y me dirigí a la 15-501, una amplia vía que lleva a la Iglesia de St. Thomas, donde cada año mi hospital de UNC organiza una tarde de salud gratuita a los latinos que por allí merodean. Cada año hay más voluntarios, más actividades, mejor organización. Es reconfortante ver tantos jóvenes americanos interesados por el idioma español y que acuden como voluntarios a ayudar a la gente latina. Medición de colesterol, glucemia, tensión arterial…y hasta dentista había este año. Y muchos stands de ONGs que trabajan por el bienestar y salud de los latinos. Un lujo respirar un ambiente de solidaridad y generosidad en medio de un mundo que en demasiadas ocasiones se rige por el individualismo y sólo se motiva por la ganancia económica.

Este año iba un poquito más preparado, aunque realmente no necesito demasiado. Solo me equipé de un estetoscopio anudado en el cuello, que ayudaba a dar una apariencia más creíble de médico, una pequeña mesa con un par de sillas a modo de sencilla consulta, y unas cuantas dietas escritas que me había preparado. Asimismo me hice unas fichas para apuntar consejos médicos y unos cuantos datos del paciente. Tras saludar a colegas, amigos y conocidos y sonreir a muchos de los niños que acudieron con sus padres, me senté expectante a la espera de que se presentaran a la mesa los mexicanos, salvadoreños, peruanos y demás que poblaban la extensa habitación con los susodichos sobrepeso, diabetes, hipertensión….y demás males de la vida sedentaria y de la digamos que subóptima dieta que alimenta el estómago de mis lugareños (ver foto del evento).

Para mi sorpresa, el primer latino que acudió a mi mesa era Juan, un rollizo niño de 11 años cuya generosa anatomía le hacía deambular tambaleándose con cierta gracia. “Vengo pues mi madre, que está aquí detrás, dice que me debería poner a dieta”, espetó con cierta vergüenza el mocete. Aunque no soy pediatra, me hizo ilusión poder dar consejos de salud a un niño, pues puedes influir mucho la vida de una persona. Y las cifras de diabetes precoz en adolescentes latinos en USA son alarmantes. Me decidí a empezar a empatizar con el chaval preguntándole si era del Madrid o del Barça o si era de Cristiano Ronaldo o de Messi, que viene a ser lo mismo (no hay niño latino que no sea de uno de estos dos equipos), cuando se me ocurrió mirar de reojo a la madre. Rápidamente me percaté que si el niño era rollizo, la madre tenía un sobrepeso muy significativo. Como el que no quiere, le comenté a la madre: “estaría bien que te sentaras también y escucharas mi conversación con tu niño, pues esto de comer de manera saludable es un cuestión por le general de dinámica familiar”. “Sí me siento”, me dijo la ruborizada progenitora. Y así de manera relajada pero asertiva le pregunté a los dos en que se basaba su dieta habitual. A saber: 3 muffins de desayuno, generoso helado de merienda y cena, pizza para almuerzo y chips, hamburgesas y Coca-Cola para cenar, eso sin sin contar el menú económico de Wendy´s que gustan saborear a menudo…WOW, me dije. Hay que cambiar muchas cosas, reflexioné. Y tras intentar mentalizar a su madre y el retoño de los peligros de la obesidad y de los beneficios de hacer una vida saludable, les escribí con paciencia la base de una dieta sana y de una vida saludable. Mientras la madre asentía con frecuencia a mis indicaciones, el niño tan sólo miraba absorto mi bolígrafo mientras yo escribía mis consejos. Tenía una mirada entre perdida y desengañada. Era obvio que no había tocado la fibra del nano. Que no lo había inspirado en absoluto. No tengo costumbre de hablar de esto con ellos y se notó mi inexperiencia. Frustado, le dije a la madre que ya estaba, que me dejara un segundo con su niño. Y es que, muy a mi pesar, Juan era un absoluto fan de Cristiano Ronaldo, del que incluso decía que era un gran tipo (¿?). De repente, le dije. ¨tú has visto cómo corre Cristiano ? Es una bestia, no ? Pues lo hace porque come exactamente como le he dicho a tu madre. Tú de qué juegas en tu equipo ?” “De portero”, me dijo con aire de resignación. “Y no te gustaría ser jugador de campo”, le espeté ? “No me dejan mis amigos”, me dijo bajando la mirada y con cara de evidente tristeza. “Y te gustaría ser capaz de correr como Cristiano y jugar de delantero ?”, le requerí. “Ufffff”……me dijo mientras sus pupilas se dilataban y sus ojos brillaban con fuerza. Pues si en vez de comer esas cosas empiezas con ensaladas y comes lo que os he escrito pronto correrás como Cristiano y jugarás de delantero en tu equipo. Lo más gracioso es que, con aire decidido, Juan se levantó de un salto, se giró hacia su madre, le cogió de la mano, y sin despedirse de mí se alejó tirando de su madre con una expresión decidida que me llenó de satisfacción…

Las dos horas siguientes fue un poco de lo mismo. Hombres, mujeres, familias enteras con vida sedentaria y con problemas precoces de salud. Me fue bien, creo yo, escribir una dieta con mi puño y letra adaptada a las maldades que ellos me confesaban. A todos les decía: pega esto en tu nevera y lo lees de vez en cuando. Tras un buen rato, ya estaba exhausto y decidí tomar un descansillo. Tras casi un cuarto de hora de charlar con la interesante gente que allí estaba, uno de los estudiantes voluntarios me avisó que ya había una señora esperando. Y me dirigí rápidamente a mi papateril consulta a proseguir mis sermones sobre la vida saludable.

Al llegar a la mesa allí estaba ella, Asunción, una elegante anciana colombiana que posaba con salero sobre una de las sillas de mi improvisada consulta. “Hola señora”, la saludé con una incipiente sonrisa. “Hola doctor”, respondió. “Qué le trae aquí ?”, pregunté. “Pues que me han mirado la presión arterial, y la tengo a 160/100”, comentó. “Esto hay que arreglarlo cuanto antes”, le propuse. “Vamos a repasar un poco la salud y la vida que hace”, espeté. Y me apresuré a hacer una breve historia clínica que incluía edad, peso, antecedentes médicos y medicación. Y es que Asunción era mujer ya entrada en la década de los 70, al menos en su mitad, con una cara curtida por el sol y las penas, pero que dejaba entrever una belleza superlativa. Además, como buena colombiana, Asunción era una mujer estilosa, grácil, coqueta y femenina, con una voz ya quebrantada por la edad pero que no había perdido ese acento acaramelado y seductor que hace a sus compatriotas tan especiales. “Bueno, Asunción, vamos a repasar un poco las cosas de su salud”. Tengo aquí una ficha que debo rellenar. “Qué edad tienes usted ?” pregunté con fines médicos y de manera inocente. De repente, Asunción dio un suspiro de sorpresa e incredulidad. Era obvio que no le había gustado la pregunta sobre su edad, a pesar de que se la hacía en el contexto de un acto médico y que las demás personas no estaban merodeando y nadie más nos estaba escuchando. Los siguientes 8 segundos, que me parecieron una eternidad, jamás los olvidaré. Describiré de manera somera lo que ocurrió, por estricto orden, en dichos 8 segundos. Asunción giró su cuello y miró durante los primeros 2 segundos al techo, al percatarse que yo seguía esperando una respuesta que no llegaba. Durante los siguientes dos segundos, y de manera progresiva, Asunción fue bajando la cabeza, dirigiendo la mirada de manera furtiva hacia mis ojos, y sin pestañear espetó: 59. Nuestras miradas se cruzaron una milimésima de segundo, porque no conozco una unidad de tiempo menor. De manera sincrónica y con un mimetismo que me llegó a sorprender, yo giré en los siguientes 2 segundos mi cara hacia el papel, como continuidad del movimiento asertivo de Asunción. Nos habíamos sincronizado, ella bajando la mirada del techo a mi, y yo justo después desplazándola de ella al papel. Tras apuntar atónito en el papel el número 59 diligentemente, miré en el octavo segundo de nuevo a Asunción, que suspiró de nuevo al comprobar que había escrito el número 59 en la casilla de su edad sin signo alguno de incredulidad ni reprobación. El resto de la conversación fue mucho menos interesante, con Asunción contándome sus problemas de salud, así como recibiendo mis consejos, con una extrema naturalidad….

Siempre digo que cuando realizo una actividad para los latinos, me llevo de ellos mucho más de lo que yo fui capaz de darles. Esta vez no fue una excepción. Además de su sonrisas, cariño, complicidad y agradecimiento, en esta ocasión me lleve en la mochila un par de anécdotas con las que inspirar este sencillo relato.

jueves, 10 de abril de 2014

RISA TERAPÉUTICA

Este relato está dedicado a mi amigo Josep María, un amigo que me suele obsequiar con numerosas sonrisas y carcajadas. El nombre, edad y detalles clínicos del paciente son ficticios para preservar el anonimato. Pero la historia es real.


Desde hace casi dos años acudo religiosamente a mi cita en la consulta externa del Hospital donde trabajo, en el verde estado de Carolina del Norte. Hace unos meses me ocurrió algo que jamás antes había experimentado en mi dilatados 21 años que llevo como médico. Os cuento.

Sucedió un jueves cualquiera. Era una mañana plomiza y cálida, con una humedad que rayaba lo inmoral. Acudí raudo -capuchino en mano- hacia la clínica, tras responder a un mensaje de Linda, una rolliza enfermera que destaca por su excelente humor matutino. Llegué ciertamente sudado a la consulta, fruto no sólo del clima, sino de la obligada corbata y del peso de una bata de mil quilates. “Hoy tienes 5 primeras visitas”, espetó Rose, la secretaria que recibe a los enfermos a pie de mostrador. Creo que el primero no ha venido, avisó con sarna. Es algo habitual cuando tratas enfermos con enfermedades digamos que autoinflingidas, como es la cirrosis debida al alcohol o a la obesidad. Entiendo a veces que, a pesar de la gravedad, no son capaces de acudir para aguantar la perorata del galeno acusador. Esperé pues revisando mi e-mail durante media hora…..hasta que se abrió la pesada puerta. “Ya tienes un enfermo en el despacho 15, me avisó Linda con un tono vigorizante”. Voy pallá, le dije lógicamente en inglés (creo que dije algo así como “coming !!”)

Os repasaré someramente la historia del paciente. Se trataba digamos que Michael, un señor de unos 60 años, con múltiples enfermedades debilitantes. A saber: obesidad, cirrosis, dependencia al alcohol, diabetes, artropatía degenerativa con prótesis de rodilla pendiente de reemplazar por infección crónica y anemia crónica por pérdidas digestivas. Casi nada. Me dirigí a la habitación con un aire ilusionante. Y es que me encantan los enfermos sureños, por le general campesinos, que son los que mayoritariamente pueblan mi consulta. Son sencillos, nobles, agradecidos y cariñosos. Y suelen seguir mis indicaciones en mayor medida que los españoles. He de confesar que hasta ahora ha sido mi más grata sorpresa en mi periplo americano.

Entré en el despacho y allí estaba mi paciente. Michael era un hombre amplio, pálido, lento en sus ademanes, gentil en su expresión. Estaba sentado y se ayudaba de un elegante gayato, que ya formaba parte de su anatomía vital. Tras saludarlo brevemente, le hice unas preguntas de rigor sobre sus antecedentes, la medicación......en fin, un poco de historia clínica nunca viene mal. Pronto me percaté que la vida de Michael no era dura, sino durísima. Abandonado por su familia debido a su hábito descuidado con la bebida, había ganado numerosos kilos en su ya generosa anatomía, tras quedar muy limitado por la operación de rodilla. El dolor de la prótesis infectada se había hecho insoportable, y sólo le calmaba su pesar un buen Malt Whisky y los opiáceos que tomaba a doquier.

A pesar de la dura realidad del paciente, había algo que me hizo intuir que en el fondo, Michael era un tipo interesante y divertido.  Y que debía ser afable y buen conversador. A pesar de que su soledad, de sus adicciones, de su mal fario, algo me hacía intuir que este tipo tenia chispa. Que recuperarla era clave para su salud mental y física…que suelen ir a la par en muchos casos.

Y así, mientras debatíamos la dieta hipocalórica que debía seguir el paciente…..calle un segundo, miré al paciente en un ataque de empatía y me apresure a decirle: “Michael, tú eres un tipo cool  y no lo sabes. Lo que debes hacer es afeitarte, ponerte una buena camisa y ligarte a una buena mujer en tu pueblo….eso es lo que necesitas”.  Tras soltarte este consejo espontáneo, mas típico de un amiguete que de un médico, se hizo un silencio de unos 5 segundos, que pareció eterno. Michael se había quedado estupefacto, sin palabras, sin defensa. Me dio la impresión que su cerebro intentaba procesar el inesperado comentario. Me miro fijamente, y dijo: “que soy soy cool ? Jajajajajajajaj” (se rió a carcajadas de manera sonora). “Eso sí que es bueno…me lo dice en serio, doctor ?” Sí, asentí con asertividad. Jajaja, rió él. Jajajja, reí yo. Jajajaja, rió él. Jajajajajajaja, reí yo. Y así, sucesivamente nos íbamos partiendo de risa sin poder evitarlo. En otras palabras, tuve el primer ataque de risa que jamás he tenido en mi vida con un paciente. Literalmente, estuvimos 5 minutos riendo sin parar. A Michael le entraba asma de tanto reir, y a mi me dolía el estómago……….…pero no podíamos parar. Y mira que lo intentábamos. Pero cada vez que conseguíamos serenarnos, él me mostraba su maltrecha anatomía y me decía: de verdad que soy cool ? Y más risas….

De repente, Linda entró despavorida a la habitación, pensando que los ruidos humanos que de ella manaban se debían a una emergencia médica…..”No te preocupes Linda”, le dije. “No es nada, sólo que Michael me dijo un chiste, mentí descaradamente”  y yo hemos tenido un rato agradable. Sal un momento conmigo y te lo cuento. Linda salió de la habitación un tanto aturdida, diciendo en inglés: “You spaniards are kind of crazy….”.

Ya más serios, antes de despedirnos aquel día, Michael me dijo: “Gracias, doc, es la primera vez que me rio así en varios años. Lo necesitaba como el aire que respiro”. Y nos despedimos hasta una nueva revisión en 3 meses.

Tres meses después, estaba impaciente con ver de nuevo a Michael. Entré en la habitación con decisión y allí estaba él. No contaré nuestra conversación, ni el contenido de la visita, ni otros detalles. Me sobra describir lo que vi los primeros 10 segundos. Michael estaba cuidadosamente afeitado, con una camisa limpia y muy vistosa, un gallato nuevo y más estiloso, numerosos kilos de menos, y una expresión de vitalidad en su rostro que me lleno de satisfacción. Sólo os diré la primera frase que me dijo. “Doc, I feel I am a new person….”.



martes, 1 de abril de 2014

Music loops

Se estan poniendo de moda unas aplicaciones (algo asi como music loops) que te permiten ir grabando de manera muy sencilla tus tonos musicales de manera que los puedes usar de fondo, percusion, etc para tus canciones. Ingenioso, complejo pero no imposible, divertido sin duda.

Os pondre dos ejemplos recientes que me han encantado.

El primero es el nuevo Night Show de Jimmy Fallon, un nuevo humorista que ademas canta y baila y ha traido un nuevo aire, mas multifacetico, a la television americana. Hace unos dias uso una de estas aplicaciones de su iPod para cantar con uno de mis idolos, Billy Joel. Me parecio ingenioso y una escena fresca y original.

El segundo ejemplo es de un talento musical y electronico admirable. Un joven musico se las arregla para componer con un trombon y una de estas aplicaciones la cancion Happy de Pharrell Willimas. Me parece genial como compone la percusion y su rapidez en incorporar los cambios que va incorporando en el comouter. Vaya nivel que tiene el chaval !




miércoles, 19 de marzo de 2014

8 cosas y una canción sobre Colombia

--> La semana pasada tuve el honor de visitor por primera vez un país que siempre adoré desde la distancia: Colombia. Y no me decepcionó en absoluto. Al contrario, fue la confirmación de que es un gran pueblo, lleno de energía, generoso, amable, tierno y con mucha personalidad.

Estas fueron 8 cosas que me llamaron la atención:

1. Lo que más me llamó la atención de Colombia es que es un pueblo feliz. Y probablemente porque han sufrido en el pasado, esa felicidad se nota más. Es algo que capté diáfanamente.

2. Me encantó ver el dinamismo y progreso de la sociedad colombiana. Hay una clase media emergente que es la clave para la armonía social, para que desaparezca la violencia para siempre, para que la diferencia entre ricos y pobres, demasiado evidente en Latinoamérica, empequeñezca cada día cada más…..

3. Medellín es una ciudad superatractiva, llena de flores y rodeada de preciosas montañas, conocida por el buen carácter de su gente, su amabilidad y acogida. Ojalá nunca lo pierdan jamás, y que ese tono de su voz y brillo en sus ojos no se lo lleve el progreso…..

4. No hare comentarios sobre las paisas, para no halagar en exceso a los colombianos que lean este post. Como me dijo un abuelito taxista: son nuestro tesoro nacional.

5. La comida es sabrosa, variada, vistosa, rica, sana, apetecible, irresistible…..vaya diferencia en el sabor de un tomate o una lechuga, por poner un ejemplo, entre Colombia y de USA. Y que decir de sus jugos de futas tropicales. Me tome varios jugos de lulo (ver foto). Qué pasada. Gracias Macris !!!

6. Me llamó mucho la atención el nivelazo de sus médicos y la ciencia emergente. Estuve en un congreso médico y el nivel de las charlas que dieron fue superlativo. Quizás tengan menos medios que en USA, pero el nivel clínico de los médicos de Colombia, como pasa en los países latinos que he visitado, es brutal. Es algo que debe destacarse, pues en ocasiones pensamos que la medicina más avanzada técnicamente es la mejor, y mis en mis más de dos décadas de medico me he percatadi que no es así.

7. Y como siempre, cuando vuelvo de un país latino y pongo un pie al volver en el aeropuerto, tanto de USA como de España, y veo la frialdad de su gente, hay dos sensaciones muy claras que me asaltan: una sensación entre frío en la nuca y vacío en el estómago, y un sentimiento de reprobación por haber vuelvo y no haberme quedado allí. Los latinos que viven en USA o en España me dicen que siempre experimentan esa sensación los primeros minutos de llegar al aeropuerto extranjero…..por algo será que sentimos igual.

8. Si un día me pierdo, buscadme en Colombia. No creo que haya un mejor lugar para perderme.

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Y la canción, como podía ser menos, es sobre la felicidad que capté en Medellín. Qué mejor que Happy de Pharell Williams, que está haciendo furor en la red, hecha en Medellín, una ciudad a la que siempre estaré ligado mientras viva….





sábado, 8 de marzo de 2014

The advantages of working collaboratively in biomedicine

Anyone who has read my blog probably has noticed that I love collaborative work. I enjoy putting people to work together, networking, achieving agreements, preventing and dealing with conflicts, etc. 

My field, biomedicine, is highly complex and is evolving very rapidly. Our way of working in the past, with unconnected worlds between researchers and clinicians, is not useful anymore. We need to build bridges, to hire hybrid people with good communication skills capable of understanding other people's jobs and duties. Successful teams have to be interdisciplinary, integrating people with different areas of expertise and mentalities. We have to value collaborative people, instead of critiquing them because they seem unfocused. Of course we need very focused people, but they often don't understand each other because they are too specialized. And often their disconnected work doesn't lead to real progress.

Building networks is time- and energy-consuming. But it is an amazing task full of great moments. And most importantly, in the difficult times, you are truly inspired by the idea that this is the way to go, the way to make progress in medicine. Working separately is simply non efficient and boring. If you are a young researcher who wants to be successful in biomedicine, be open minded and aim to understand the work of other people.

We have to remove layers, boundaries and change the mentality of people who are too protective of their work and are unable to share their achievements. Instead, we have to promote reciprocity, reward those who cooperate, promote transparency between teams, build tools that favor communication. We have no other option for the future.

I want to share two talks that exemplify very well the topic of this post. I found the fist talk in the TED webpage, that I often visit. A French motivational speaker, Yves Morieux, researches how corporations can adapt to a modern and complex business landscape. In this energetic talk, Yves offers six rules for "smart simplicity." He is funny and entertaining. I love this talk specially when he talks about sharing the TV with his wife. 

The second talk was recommended by the friend Juan G. Abraldes, a good example of a modern and brilliant academician. The speaker is Joe Loscalzo, a professor of the Theory and Practice of Medicine, from Harvard University. He points out that the composition of the teams that can bring progress of medicine has to be highly interdisciplinary. Again, it is all about integrating complex parts of the puzzle together.



Joe Loscalzo - On Understanding How Diseases are Characterized from Macro Connections on Vimeo.